SUMMARY
VERSION

Meta 4.3 | Enseñanza técnica, profesional, superior y de adultos

A young woman studies chemistry in the Russian Federation.

CREDIT: V Makhorov/GEM Report

Meta 4.3 | Enseñanza técnica, profesional, superior y de adultos

La meta 4.3 inscribe la enseñanza técnica, profesional y superior en la agenda mundial de desarrollo. Se consideró que forma parte de la Educación para Todos, mas únicamente como apoyo a otros objetivos.

El indicador mundial de la meta -los porcentajes de jóvenes y de adultos que han tomado parte en actividades de educación o formación formal o no formal en los 12 meses anteriores- también abarca la educación de adultos. Así pues, el Informe GEM abarca la enseñanza técnica-profesional, superior y de adultos dentro de la meta 4.3 desde la perspectiva de los tres conceptos de su formulación: acceso, asequibilidad y calidad.

ENSEÑANZA Y FORMACIÓN TÉCNICA Y PROFESIONAL

La enseñanza y formación técnica y profesional (EFTP) se imparte en instituciones, en el centro de trabajo o combinando ambos lugares. Habida cuenta de la variedad de marcos normativos, disposiciones institucionales y enfoques de su organización, los sistemas estadísticos nacionales solo pueden captar una imagen parcial, lo que hace difícil comparar cómo se dispensa la EFTP en distintos países.

Un nuevo análisis realizado en 12 países evidencia que alrededor del 20% de los jóvenes ha tomado parte en programas ejecutados en centros de trabajo. Click to Tweet

Los mecanismos de seguimiento actuales ponen énfasis en la matriculación en instituciones, especialmente en las que están supervisadas por los ministerios de educación, y eso reduce considerablemente el alcance del seguimiento de la meta. Para incluir la enseñanza y formación que se imparte en los centros de trabajo se necesitan datos de encuestas de la fuerza de trabajo, las empresas o los hogares, que tienen que coordinar mucho más sus definiciones y cuestionarios. Un análisis de 12 países realizado para el Informe GEM evidenció que alrededor del 20% de los jóvenes había tomado parte en programas ejecutados en centros de trabajo.

Las preguntas sobre la asequibilidad deberían centrarse en el grado en que la política oficial ayuda a atajar la desigualdad en el acceso a la EFTP. La enorme diversidad de proveedores, estructuras de costos, políticas públicas y contextos nacionales hace improbable que un solo indicador pueda describir la asequibilidad. Un método posible sería averiguar la cuantía de los ingresos de las instituciones que sufragan los alumnos y compararla con el monto del apoyo financiero estatal que estos reciben.

Una manera de evaluar la calidad de la EFTP consiste en fijarse en si hay normas fiables codificadas en un marco de cualificaciones nacional. Por lo menos 140 países poseen marcos de esa clase, cuya eficacia varía, pero que pueden ayudar a los estudiantes, los proveedores de enseñanza y formación y los empleadores a atender a los resultados en lugar de a cómo se adquieren las cualificaciones.

ENSEÑANZA SUPERIOR

La enseñanza superior comprende desde cursillos a programas de licenciatura, maestría y doctorado. Las instituciones varían grandemente por lo que se refiere a su tamaño, costo, cursos, procedimientos y calidad. La cuestión de la equidad tiene que tener en cuenta los escollos que aparecen en las distintas etapas, desde el ingreso a la graduación. En el mundo, el número de personas matriculadas en la enseñanza superior se duplicó de 100 millones en 2000 a 207 millones en 2014, pero hay enormes disparidades entre los países y dentro de ellos. En Filipinas, en 2013 el 52% de los más ricos de quienes tenían entre 25 y 29 años de edad, pero únicamente el 1% de los más pobres, habían cursado por lo menos cuatro años completos de enseñanza superior.

La asequibilidad depende en la enseñanza superior de la relación entre los costos y los ingresos. Cabe comparar los costos totales con los ingresos familiares medios conocidos gracias a las encuestas de hogares. Aunque esa comparación da una orientación útil, no muestra cómo muchos jóvenes no pueden permitirse cursar estudios superiores. Una manera posible de medirla es comparar la carga financiera que supone para las familias con la asistencia financiera pública que reciben las familias. También habría que efectuar el seguimiento del éxito en atender a quienes tienen más necesidad.

Las diferencias de las estructuras y los recursos de las políticas nacionales, y de las misiones encomendadas a las universidades, son obstáculos formidables para una medición mundial con sentido de la calidad de la enseñanza superior. Las clasificaciones de las universidades atraen la atención porque son fáciles de comprender, pero se basan en la calidad de la investigación, no en la de la enseñanza o en el aprendizaje de los alumnos.

EDUCACIÓN DE ADULTOS

Las oportunidades de aprendizaje, educación y formación de adultos constituyen una estrategia para alcanzar la meta 4.3, según el Marco de Acción Educación 2030. La educación de adultos puede ser formal (impartida en instituciones), no formal o informal.

La diversidad de modos de impartirla hace que seguir la participación en ella resulte especialmente difícil. Aunque existe alguna información sobre alumnos adultos que siguen una educación formal, es solo una pequeña parte de la realidad. En los 28 países de la Unión Europea, aproximadamente el 6% de los adultos participaron en actividades de enseñanza formal y el 37% en una enseñanza no formal en 2011, según una encuesta de la que se podría extraer enseñanzas para elaborar instrumentos de medición de la participación en la educación de adultos en el mundo.

La evaluación de la asequibilidad se ve limitada no solo por el mayor papel que desempeña en ella la financiación privada, sino también por la falta de información incluso sobre la financiación pública. Menos de uno de cada seis países gastó más del 0,3% del PIB en educación de adultos. En general, hace falta más información sobre el gasto público para comprender cómo se focaliza en los grupos más necesitados.

Resulta dificultoso hacer el seguimiento de la educación de adultos, en particular de sus dimensiones de calidad. El tercer Informe Mundial sobre el Aprendizaje y la Educación de Adultos concluyó que existen problemas en relación con los datos en todas las regiones del mundo, lo cual afecta negativamente a los conocimientos sobre los efectos de la educación de adultos. En el informe se insta a los países a elaborar sistemas con los que hacer frente a los obstáculos que impiden reunir datos para el seguimiento y la evaluación.